Día 4: De Lebanon a Tulsa, OK – 380 km

En la cuarta etapa iremos desde Lebanon, Missouri hasta la capital de Oklahoma: OK City. De Lebanon a Oklahoma City hay, aproximadamente, 400 kilómetros y muchas paradas interesantes. Empezamos nuestra Ruta 66, Día 4.

Cambiamos de estado, de Missouri a Oklahoma, y empezamos a notar los primeros cambios en el paisaje. También recorreremos los escasos kilómetros de la Ruta 66 que recorren el estado de Kansas. Al cruzar al estado de Oklahoma es donde verdaderamente vemos que estamos dejando el Este para estar en el medio-oeste.

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Fotografía del Munger Moss por Stu Rapley

Retomando la Ruta 66: de Lebanon a Tulsa, OK

En la primera media hora de trayecto, no encontramos excesivas paradas que merezcan la pena. Más allá de, de nuevo, encontrarnos con algunos edificios y pueblos decadentes a nuestro paso. Estamos recorriendo lo que fue la Ruta 66, y en ello consiste este viaje.

Por eso muchas personas van directamente, como comentábamos en la etapa anterior de la Ruta 66, desde Saint Louis hasta Springfield. Hacen más kilómetros en el día porque la propia carretera presenta menos atracciones interesantes y completan la etapa en un día entero. Sin embargo, hacer noche en el Munger Moss Motel era una experiencia rutera auténtica. Es una cuestión de elección personal.

Estamos en el Día 4 de la Ruta 66. Recorrerla de Chicago hasta California hace que los días vayan mejorando progresivamente, ya que muchas de las paradas emblemáticas se encuentran en el centro y en el oeste. Llegados a este punto, ya te habrás dado cuenta de que es un viaje atípico. No es uno de esos destinos vivos donde uno no puede parar de hacer actividades, visitar museos, recorrer parques… Es todo lo contrario. Es un viaje para detenerse en las pequeñas cosas, y por eso, la Ruta 66 no es un destino para todo el mundo.

Ruta 66, Día 4: desayunar e ir rápidamente hacia la Gay Parita Sinclair Station

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Gay Parita Sinclair Station. Fotografía de Gorup de Besanez

La Gay Parita Sinclair Station se encuentra a las afueras de Springfield, en una pequeña población llamada Ash Grove. Concretamente está en la 21118 Old Route 66, Ash Grove. Esta vieja estación de servicio era uno de los lugares de paso de los viajeros internacionales hace algunos años, cuando su propietario, Gary Turney, todavía la regentaba.

Esta gasolinera Sinclair fue abierta en los años ’30, cuando los galones de gasolina costaban 15 céntimos. La gasolinera, que vivía del tráfico de la Ruta 66, servía además de taller de pequeñas averías como cambios de aceite o reparación de neumáticos.

Su propietario, Gary Turner, pronto se hizo muy famoso entre los ruteros por su espíritu amigable. Compartía información sobre la Ruta 66 con todos aquellos que pasaban por ahí y les regalaba postales a cambio de que, cuando ellos regresaran a sus países, le mandaran una postal a él. Quienes lo conocieron cuentan que siempre se despedía con el saludo de “Friends for life!” (Amigos para siempre) y que, verdaderamente, su vida era conocer a toda la gente de distintos países del mundo.

Gary Turner falleció en 2015. Esa es una de las razones por las que siempre recomiendo que, si quieres hacer la Ruta 66, la hagas. Porque muchas de las visitas más interesantes están precisamente en todas las personas que nos cuentan sus historias, y no estarán ahí siempre.

Algunos años después de la muerte de Gary, la gasolinera se había desmantelado y algunos indeseables se habían llevado muchos de los objetos de coleccionismo que había en su interior. Sin embargo, la hija de Gary y su cuñado han recuperado la gasolinera y están, de nuevo, operándola. Se pueden ver muchos objetos antiguos relacionados con la Ruta 66 y con la propia gasolinera, así como comprar souvenirs en la tienda que han habilitado dentro. La Gay Parita Sinclair Station es un pedacito de historia de la carretera y merece una visita.

Carthage, Missouri

Autocine de Carthage, Missouri, por Jinx!.

Carthage es ya una ciudad algo más grande de las que nos encontramos en la zona. Nos estamos encontrando ya por los últimos kilómetros del estado de Missouri. En breve cruzaremos a Kansas, pero aún nos quedan algunas paradas muy especiales en esta zona.

  • El autocine de Carthage, el 66 Drive-In. Es un autocine que data de 1949 y uno de los muy pocos que todavía sigue abierto en toda la Ruta 66. Ofrece programa doble de películas casi todas las noches en la temporada de abril a mayo. Son películas comerciales, típicas de autocine, donde se suele incluir algún reestreno. Visitarlo por fuera es una maravilla por su estética vintage. Sin embargo, y siento decir esto, pero quienes lo operan no son demasiado amables. No les gusta que los viajeros vayan a ver el autocine y fotografiar su letrero. ¿Por qué? Pues ellos sabrán.
  • En Carthage vemos muchas figuras artísticas de la Ruta 66. La mayoría están creadas por un artista local al que conoceremos en un rato. Se llama Lowell Davis y es uno de los personajes más entrañables de la Ruta 66.

Red Oak II: uno de los lugares más especiales de toda la Ruta 66

Red Oak II, a poquísimos kilómetros de Carthage, es un lugar que no aparece en las guías de viaje de la Ruta 66. Lo conocimos a través del documental ‘Almost Ghosts’, que habla sobre los pueblos abandonados de la Ruta 66 y sus habitantes, y nos pareció tan fascinante que quisimos venir a verlo.

Y desde luego, no nos equivocamos. En el documental se cuenta la historia de Lowell entre las de otros personajes emblemáticos de la Ruta 66 que también esperábamos conocer en este viaje. Lowell fue un artista que dejó su pueblo, Red Oak, para irse a trabajar a una gran ciudad. Cuando regresó a su vieja granja familiar, el pueblo se había convertido en un pueblo fantasma.

Las cosas le habían ido bien a Lowell Davis, así que, con el dinero que había ganado trabajando en arte y publicidad, comenzó a reconstruir su pueblo. Tuvo que trasladarlo algunos kilómetros, a una granja propiedad de su familia, y que desplazar todos los edificios históricos. Los traían en camiones, los volvían a montar, y Lowell los restauraba. Lo llamó Red Oak II y ha sido el mayor proyecto artístico de toda su vida.

Fotograma del documental Almost Ghosts en Red Oak II, Missouri

La vieja ferretería de sus abuelos, la tienda de comestibles de sus padres, la escuela del pueblo, la gasolinera, la oficina del Marshall... ha reconstruido, al 100%, un pueblo de los años ’50. Su pueblo, aunque ahora también conserva algunos edificios que no son de su Red Oak original. Además de pasear por los años ’50 en la Ruta 66 de Red Oak II, podemos conocer a Lowell. Al menos, nosotros sí tuvimos la suerte de encontrarle ahí.

Suele pasar el día tranquilo, en su porche, fumando en pipa. Y le encanta visitar a la gente que se acerca por ahí. No aparece en las guías de la Ruta 66 porque no es estrictamente Ruta 66, se desvía unos kilómetros de la misma (el pueblo se cambió de sitio), y por ello, es un sitio que apenas está masificado. Mejor, así seguirá conservando su esencia de pueblo de los años ’40. La visita es impresionante.

Llegamos a Kansas y a sus 20 kilómetros de Ruta 66

Siguiente cambio de estado en nuestro viaje por la Ruta 66: pasaremos de Missouri a Kansas. Sólo son 13 millas de Route 66 las que lo atraviesan, pero tiene una de esas paradas que adoran los cinéfilos: Radiador Springs, el pueblo de Cars.

Galena y Baxter Springs: la inspiración de Radiador Springs de Cars

Cuenta la leyenda que el nombre de Radiador Springs es un homenaje Baxter Springs. Lo cierto es que, John Lasseter, productor de Cars, se recorrió entera la Ruta 66 viendo los escenarios y hablando con la gente cuando estaban desarrollando la película. Por eso Cars está tan bien ambientada, no únicamente por los escenarios que aparecen retratados, sino por toda la historia que hay detrás en la Ruta 66.

Por otra parte, en Galena hay una estación de servicio operada por cuatro mujeres que se llama ‘Four Women on the Route 66’. Es gasolinera, restaurante y tienda de souvenirs restaurada por cuatro amigas que querían revivir la Ruta 66 en su pueblo natal. En el exterior de esta gasolinera hay un Ford Pickup de 1957 con ojos. Pues se trata del modelo de 1951 que inspiró el personaje de Tow Mater en Cars. ¿Os suena de algo?

El coche de Kansas que inspiró Cars. Fotografía de Marada

Y siguiendo con la esencia de Cars en la Ruta 66, podemos llamar al teléfono 620 224 6850 y esperar la visita de Dean Crazy Legs Walker. Dean fue quien inspiró el personaje de Mack Hauler en la película, que era el camión de transporte de Rayo McQueen hasta la Copa Piston.

Dean tiene la capacidad especial de poder rotar sus piernas en un ángulo de 180 grados y, a cambio de propinas, acude al puente de cemento o algún otro punto emblemático de la Ruta 66 para enseñar su talento a cambio de una propina. Tiene hasta su propia tarjeta de visita y está encantado de recibir llamadas. Es uno de los Embajadores de la Ruta 66 en Kansas.

Otras paradas de la Ruta 66 en Kansas

  • Además de la fiebre de los fanáticos de Cars en la Ruta 66, Galena es un pequeño pueblo muy bonito. Hay que fijarse todo el tiempo en el suelo porque encontramos las típicas señales de la Ruta 66 pintadas en el asfalto. Serán las únicas que podamos ver y fotografiar en el estado de Kansas.
  • Al salir de Galena, todavía en Kansas, nos encontramos la Old Riverton Store, que fue una gasolinera de 1925 que hoy es una sandwichería con tienda de souvenirs. Figura en el Registro Nacional de Lugares Históricos.
  • Por último, nos cruzamos con uno de los puentes más famosos de la Ruta 66, el Brush Creek Bridge, un puente de cemento de 1923 y que se llamaban ‘March Archs’ (en honor a su arquitecto, James Marsh).
Fotografía de Marcin Wichary

Seguimos la Ruta 66 y entramos en el estado de Oklahoma

Dejamos Kansas y vemos la señal de Welcome to Oklahoma. Aquí fue donde nació la Ruta 66, ya que fue precisamente el empresario Cyrus Avery (natural de Tulsa) el que lo impulsó. Oklahoma es tierra de nativos americanos y por ello muchos de los nombres de los pueblos y de la arquitectura que veremos en la zona va a ser distinto a lo que hemos visto hasta ahora.

Seguir la Ruta 66 en este estado es algo más difícil que en otros. Hay algunos tramos en los que se combina la vieja carretera con tramos de interestatales, aunque en la mayoría de las ocasiones, discurre paralela.

De Quapaw a Catoosa: las primeras paradas de Oklahoma

Desde que entramos en Oklahoma hasta que llegamos a una de las principales atracciones de la Ruta 66, la ballena de Catoosa, encontramos varias paradas interesantes.

La población de Quapaw, que toma su nombre por la tribu indígena Quapaw, fue uno de los puntos más importantes durante la época de oro de la Ruta 66. Tenía una mina de zinc de la que se extrajeron más de medio millón de toneladas. Pero sucedió lo mismo que con muchas otras poblaciones mineras: fue abandonada cuando el material se agotó. Y aunque al principio conservó el tráfico de la Ruta 66, la descatalogación de la misma llevó la zona al olvido.

La Asociación de preservación de la Ruta 66 de Oklahoma es una de las más activas de todo el trazado. Ha tenido que pelear contra muchas cosas. En el año 1952 se empezaron a construir los primeros tramos de interestatales y todas esas vías circulaban por fuera de las poblaciones. Así, los restaurantes, hoteles y gasolineras de la zona fueron quedándose sin comercio. La Oklahoma Route 66 Association trabaja por su recuperación, y han conseguido que secciones de la carretera original hayan sido conservadas. Aún así, es un poco más difícil circular por la 66 auténtica en toda la zona.

Miami, Oklahoma: un pueblo con mucho encanto de la Ruta 66

Miami, Oklahoma, también es una localidad que adopta su nombre de los indios Miami. A pesar de la americanización de la cultura, se conservan muchas referencias del legado nativo del estado de OK. En esta localidad hay tres paradas interesantes:

  • En Miami, OK se encuentra el Route 66 Vintage Iron, un museo privado de la Ruta 66 lleno de motos antiguas, como una Husqwarna 400 cross o una Bultaco de época. Su director, Chris Martín, era corredor de motos.
  • Otro de los neones más fotografiados de la Ruta 66 lo encontramos en Miami. Se trata del Waylan’s Ku-Ku Burger, una hamburguesería de 1965.
  • Por último, el histórico Coleman Theatre, en la calle principal de Miami, es decir, en la vieja 66. Es un edificio de 1929 y que alberga el órgano Mighty Wurlitzer más antiguo que se conserva.
Miami, Oklahoma. Fotografía de Pom Angers.

Ribbon Road: el tramo de 9 pies original de la Ruta 66

Cuando dejamos Miami, y antes de llegar a la siguiente población, Afton, hay un tramo de Ruta 66 de 9 pies de ancho que es, todavía, el trazado original. No es muy fácil de encontrar a no ser que llevemos la app de la Ruta 66, pero vale la pena buscarlo. Es uno de los pocos kilómetros en los que realmente estamos conduciendo sobre el asfalto original de la Ruta 66.

Ribbon Road, fotografía de Larry Curtin

Se construyó en 1922 y era un tramo de 16 millas que iban de Miami a Afton. Esta es la única sección de toda la Ruta 66 que conserva su pavimento original. Está descatalogado desde 1937, pero ahí queda para el recuerdo.

Desde Afton hasta Catoosa en la Ruta 66, Día 4

Afton es un pueblo decadente, casi abandonado. Muchos de sus edificios y viejos rótulos están por reparar. Aquí es donde ya empezamos a ver más pueblos fantasma de los que uno se detendría horas y horas a fotografiar. Afton es uno de ellos, y su historia, es la misma que la de todos: las carreteras interestatales lo lanzaron al olvido.

Después, nos encontramos con el Totem Pole Park de Foyil, el que dicen que es el tótem más grande del mundo. Mide 30 metros y tiene más de 200 pinturas. Tardó casi 11 años en construirse. Es un homenaje a los indios americanos del artista Ed Galloway, que falleció en 1962.

Por último, antes de llegar a Catoosa para ver su emblemática ballena, nos encontramos el Museo de Will Rogers en una localidad llamada Claremore.

La Ruta 66, que también es llamada The Mother Road y The Main Street of America, tiene un cuarto nombre: The Will Rogers Highway. El actor y cómico, natural de Oklahoma, recorrió la Ruta 66 en 1890 cuando todavía no era ni la Ruta 66. En el año 1928, cuando ya era famoso, cubrió la ‘Bunion Derby‘, una carrera de coches a través de la Ruta 66, para un periódico.

Gracias a su fama, acercó la Ruta 66 al público y empezó a hacerse algo más conocida. Por ello, es uno de los personajes más queridos por quienes viven en ella. El cómico fue propuesto para poner su nombre a la Ruta 66 en 1935, y elegido finalmente en 1952.

En el museo de Will Rogers se pueden ver muchos recortes de prensa con los artículos que Will Rogers escribió en distintos periódicos para defender la Ruta 66 y sus personajes. La Ruta 66 le debe mucho a su figura.

La ballena azul de Catoosa, un emblema de la Ruta 66

¿Qué tiene de especial una ballena azul en medio de una carretera? se puede estar preguntando ahora mismo quien esté leyendo esto. La Blue Whale of Catoosa fue, en el pasado, un popular centro de atracciones acuático. Nunca fue más que una ballena de 28 metros en un lago, pero su enclave (en el medio de la nada) y su historia la han hecho trascender al paso de los años.

Ballena Azul de Catoosa. Fotografía de The Erica Chang,

Se construyó en el año 1970 por un local de la zona, Hugh Davis, que quiso hacerle este regalo a su esposa por su aniversario. Como el Taj Mahal. Zelta era aficionada a las ballenas y las coleccionaba, así que, su esposo quiso construirle una bien grande para demostrarle su amor. Era un terreno particular de la familia, pero la ballena, colocada sobre el lago, empezó a atraer a los niños de la zona. No había muchos parques de atracciones por ahí, así que, Hugh y Zelta decidieron compartirlo, gratuitamente, con los niños.

En los ’70 y los ’80, cientos de niños, tanto de la zona como de quienes pasaban en coche por ahí, se bañaban en las aguas, usaban el tobogán y el trampolín de la ballena, y en definitiva, se divertían en el parque. Pero tras la muerte de Hugh, en 1990, la ballena azul de Catoosa se fue deteriorando

Diez años más tarde, una asociación de voluntarios de Catoosa y los trabajadores del hotel Hampton Inn de la zona decidieron conservarlo y volver a abrirlo al público. Hoy la ballena se puede visitar, subir a ella y entrar en la zona exterior donde se pueden ver fotografías antiguas y muchos recuerdos de Hugh y Zelta.

Esta ballena de Catoosa se ha terminado convirtiendo en una de las paradas más visitadas de la zona. Es, exactamente, la esencia de las roadside attractions que hacen única la Ruta 66.

Tulsa, Oklahoma: ciudad clave de la Ruta 66

Muchos españoles conocen Tulsa por aquel capítulo de Friends en el que Chandler es destinado a trabajar a Tulsa. Tulsa representa “el medio de la nada” para los neoyorkinos. Sin embargo, Tulsa es la capital mundial del petróleo.

Comenzó siendo un asentamiento indio, pero a día de hoy, es la segunda ciudad más grande de Oklahoma. En ella podemos ver varios emblemas de la 66 que nos recuerdan a aquella época gloriosa en la que era la carretera que conectaba los Estados Unidos de Este a Oeste.

  • El letrero de neón del Oasis Motel (9303 E 11th Street, Tulsa). Es uno de esos neones famosos que siempre aparecen en las fotografías de la Ruta 66.
  • El enorme cartel del Meadow Gold Icecreams, de los años ’30, que fue, hasta la fecha, el más grande de la ciudad.
  • Otro de los gigantes muffler-men de la Ruta 66 lo encontramos en Tulsa. Se trata del Golden Driller Statue, de 23 metros de altura. En este caso, no anuncia ningún local contiguo, sino que es un homenaje construido en 1952 en honor a quienes contribuyeron a que Tulsa fuera la capital del petróleo. Era dorado, y de ahí su nombre de Golden Driller. Pero en la actualidad ya no lo es.
  • El Tally’s Café es un local mítico de la Ruta 66 en Tulsa, Oklahoma. Es el típico bar americano para tomar hamburguesa, batidos y comida americana.

A nosotros nos ocurrió una experiencia algo atípica en el Tally’s Café de Tulsa: estábamos cenando (éramos 4 personas) y un americano que estaba de paso por Tulsa se acercó para preguntarnos de dónde éramos. Nos dijo que había estado en España y se quedó un rato charlando con nosotros. Con nuestro inglés, y su español, más o menos nos entendimos, y al rato se volvió a su mesa. Estaba cenando solo y le dijimos que se sentara con nosotros, pero se prefirió quedar en su sitio. Seguramente, por no molestarnos, porque se notaba que era un señor sociable y con ganas de hablar. Al rato, terminó su cena y se despidió de nosotros. Cuando fuimos a pagar, nos había invitado a cenar.

Desert Hills, motel histórico en la Ruta 66 de Tulsa

Desert Hills Motel en Tulsa, Oklahoma. Fotografía de Thomas Hawk.

Para dormir en Tulsa, al ser una ciudad tan grande, hay muchas opciones. Nosotros, fieles a nuestra idea de alojarnos en hoteles históricos, elegimos el Desert Hills Motel. Su rótulo de neón es bastante conocido y se encuentra en la propia Ruta 66. El precio era bastante económico, unos 50$ la noche con desayuno, pero no hay ningún lujo. Es el típico motel de carretera con habitaciones muy amplias y suelos de moqueta.

Los azulejos de nuestro cuarto de baño formaban el rótulo de la Ruta 66, pero no sé si eso sucedería en todas las habitaciones. Esto es en honor a que fue uno de esos hoteles históricos que alojaron a los visitantes en la época de apogeo de la Ruta 66.

Conclusiones de nuestra Ruta 66, Día 4:

Finalizamos nuestra cuarta etapa en Tulsa. Hemos cruzado tres estados, desde Missouri hasta Oklahoma y atravesando las 13 millas de Kansas. Muchas paradas muy interesantes en esta jornada, especialmente, el pueblo de Red Oak II y la ballena azul de Catoosa. También los pueblos de Cars de la Ruta 66.